dimecres
dimarts
dimecres
Cuerdas de Acero
Vamos sonando con gran intensidad
sobre una nube de gritos y sudor
cuanta energía guardada en tu interior
nuestro objetivo vencer la soledad
no hay otra imagen que pueda expresar
toda esa fuerza la magia ritual
Puede ser fría, helado manantial
un ser distante sin comunicación
puede ser fuego que brota de un volcán
o un sentimiento que llegue al corazón
Ojalá el tiempo no logre romper
todos los lazos que te unen al rock
Y tu ... tormenta de trueno sin luz
eres símbolo de libertad
yo nunca podría vivir
sin tus cuerdas de acero tocar.
Alma de hierro en formas de mujer
madera noble curada por el sol
es tu sonido un canto a flor de piel
son tus acordes un grito de pasión
Ojalá el tiempo no logre romper
todos los lazos que te unen al rock
Y tu ... tormenta de trueno sin luz
eres símbolo de libertad
yo nunca podría vivir
sin tus cuerdas de acero tocar.
Y tu ... tormenta de trueno sin luz
eres símbolo de libertad
yo nunca podría vivir
sin tus cuerdas de acero tocar.
Tormenta de trueno sin luz
eres símbolo de libertad
yo nunca podría vivir
sin tus cuerdas de acero tocar.
diumenge
Elezath
Elezath Zincto, de la diminuta estirpe de los Zincto, nació una lluviosa tarde de Zor siendo las manos de su ancestro Yuth las primeras en recibirle en el mundo de los vivos. Yuth Zincto, el único inmortal de la linea Zincto, y consejero de la pequeña familia durante miles de años. Su piel tensa sobre sus huesos gastados y su incansable animo de enseñanza y educación es algo que marcó la infancia de Elezath.
Tanto le fascinaba su ancestro que dedicó su vida al estudio y comprensión de los mismos. Pronto se hizo oyente de las voces de los inmortales, escuchando todo lo que decian estos e incluso llegó a entrar en su ciudad acompañando una comitiva de sacerdotes. Fue ese día en el que le pregunto a Yuth porque él no estaba en la corte eterna. El rostro milenario del inmortal no emitió palabra durante diez dias. Luego un ocaso, le pidió que se reuniera con él junto al acantilado que daba al convulso mar.
Le habló de los tiempos antiguos, de cuando él era mortal todavía, de cómo se convirtió en uno de los primeros inmortales por sus hazañas. Yuth fue de los primeros elfos nacidos en Aerenal, y de los primeros inmortales. Vivió la formación de la corte y la lucha contra la casa de las sombras. Incluso oyó de primera mano las historias de aquellos que habian combatido los gigantes de Xen'drik. Elezath escuchaba fascinado la larguisima historia de su linaje, y en ese instante fue cuando decidió salir de la isla, salir de Aerenal e ir a Xen'drik, a encontrar las raices de la casa Zincto. A descubrir de donde venía y a encontrar la espada de Yaguinar, el padre de Yuth, que se perdió en una de las últimas luchas contra los gigantes, en la que el mismo murió.
Según la leyenda quien poseyera la espada de Yaguinar podría hablar con todos los que la habían poseido. Si Elezath consiguiera tal azaña, le había asegurado su ancestro, posiblemente alcanzara la inmortalidad él mismo...
Tanto le fascinaba su ancestro que dedicó su vida al estudio y comprensión de los mismos. Pronto se hizo oyente de las voces de los inmortales, escuchando todo lo que decian estos e incluso llegó a entrar en su ciudad acompañando una comitiva de sacerdotes. Fue ese día en el que le pregunto a Yuth porque él no estaba en la corte eterna. El rostro milenario del inmortal no emitió palabra durante diez dias. Luego un ocaso, le pidió que se reuniera con él junto al acantilado que daba al convulso mar.
Le habló de los tiempos antiguos, de cuando él era mortal todavía, de cómo se convirtió en uno de los primeros inmortales por sus hazañas. Yuth fue de los primeros elfos nacidos en Aerenal, y de los primeros inmortales. Vivió la formación de la corte y la lucha contra la casa de las sombras. Incluso oyó de primera mano las historias de aquellos que habian combatido los gigantes de Xen'drik. Elezath escuchaba fascinado la larguisima historia de su linaje, y en ese instante fue cuando decidió salir de la isla, salir de Aerenal e ir a Xen'drik, a encontrar las raices de la casa Zincto. A descubrir de donde venía y a encontrar la espada de Yaguinar, el padre de Yuth, que se perdió en una de las últimas luchas contra los gigantes, en la que el mismo murió.
Según la leyenda quien poseyera la espada de Yaguinar podría hablar con todos los que la habían poseido. Si Elezath consiguiera tal azaña, le había asegurado su ancestro, posiblemente alcanzara la inmortalidad él mismo...
dissabte
Libro 1: Vida y hazañas del pirata John Locksmith, natural de Bristol, también conocido como Jonny Red
Del Capitán Flotsmayer, al mando del "Shotstar" de la armada de Su Majestad, al Comodoro Windsforld, oficial del puerto de Bombay.
Comodoro, me diríjo a usted y le remito esta carta que encontramos dentro de una vieja botella flotando en alta mar. Dentró de dicha botella se encontraba este documento junto a un recibo de la marina real sellado en fecha de 18 de abril del año de nuestro señor 1813 por un pago de 425 guineas en oro y bonos del banco de Londres. Cómo sabeís esta es la fecha de la desaparición del pirata Rajesh Kerala, llamado El Carnicero. Junto a su barco y 17 barcos de la gloríosa armada de su majestad en la escaramuza del estrecho Palk. El siguiente testimonio, rasgado en algunas partes ilegibles por los diez años que ha pasado en el mar, se encontraba junto a dicho recibo:
"A Valeria,
Te preguntaras porque te escribo esta misiva, mi amor, si nunca hablo de mis aventuras en el mar por escrito, pues todo tiene sue explicación en los hechos ocurridos [...] así cómo grandes ganas de hacerse a la mar, así que nuestro pequeño junco rojo cómo mi corazon zarpa ahora hacía la verdad o la muerte. O ambas cosas.
[...]
El agua salpica los gastados flancos del junco. A pesar de las horas en el mar la embarcación conserva la laca roja por encima de la caoba con la que la contruyeran. Este junco de velas rojas parece un juguete a mercer del tránquilo oceano índico, que dormita bajo el sol de mediodía.
Su cubierta repleta de marineros malayos parece un hormiguero en su hora más perezosa, ya que los malayos nunca trabajan si no es a golpe de látigo o azuzados por sus extrañas necesidades religiosas. McGargan duerme hastíado por el calor, O'Danniel delira en un rincón por falta de moral en su petaca y el viejo Galahan blasfema y anuncia a los cuatro vientos que va a llover esta tarde. El timón es tan fácil de llevar que el sopor me invade y no puedo evitar apoyarme sobre la rueda de madera ensoñecido. Hace cuatro dias que no hay ni un mal soplo de este maldito viento embrujado y la calma esta empezando a adormecernos como el conjuro de una sirena malvada. El pequeño Kip parece ser el único despierto mientras juguetea con Squeak por los encordados. El chaval ha conseguido un poco de pan de la cocina de McGargan y parece que se lo pasa en grande viendo como el pequeño mono araña lo caza al vuelo saltando de cuerda en cuerda.
Empiezo a arrepentirme de haber salido tan pronto del puerto de Jakarta, el mar esta demasiado encalmado para aprovechar el viaje y ya enfermó uno de estos vagos malayos. El Carincero nos pisaba los talones, almenos con ese viento nunca nos cogerá. Un destello en el horizonte me hace fruncir el ceño. Hay un barco en la lejanía, navegando con esta poca brisa. Es un barco enorme, uno de los nuevos navíos bergantines de la armada inglesa. Deberías verlo pequeña, es una preciosidad blanca que surca las olas con la elegancia de un císne cargado de oro. Gritó a pleno pulmón y mis hombres despiertan en cuestión de segundos. La bandera de Jonny Red ondea con fuerza por encimad e nuestras cabezas mientras el viento que manda la fortuna agarra el "Suerte Roja" en volandas y lo arrastra a través de las olas hacia el buque de guerra. Para cuando nos veen e intentan maniobrar ya es tarde, nuestro giro es completo. nuestros seis cañones de babor vacían sus cargas y hacen trizas su timón abriendo una vía de agua. Esquivamos sus poderosos cañones y les rondamos como un cuervo en un campo de batalla observando a un moribundo. No tardan en rendirse.
Abordamos el barco a sangre y a fuego a sabiendas de que tratan de engañarnos, y el precioso cisne herido se hunde mientras sacamos el oro de su interior. Creo que esta vez, si no hay ningún contratiempo, si que será suficiente para terminar, bonita. La polvora y los cañones también son trasladados así cómo armas y documentos militares que pdorian ser de utilidad. Observamos en silencio como esa preciosidad gobernada por ineptos muertos se hunde en el plácido mar en silencio, como quien vela un cadáver, antes de poner rumbo a las tierras del Sultán de Brunei en Borneo para festejarlo [...]
Ha sido mala suerte, sólo pura y simple mala suerte. La fortuna, la dama roja que siempre me había sonreido me ha abandonado, mi pequeña. Jonny Red ya no esta protegido del destino. Hoy es un día aciago para Jonny Red.
[Continuara]
Comodoro, me diríjo a usted y le remito esta carta que encontramos dentro de una vieja botella flotando en alta mar. Dentró de dicha botella se encontraba este documento junto a un recibo de la marina real sellado en fecha de 18 de abril del año de nuestro señor 1813 por un pago de 425 guineas en oro y bonos del banco de Londres. Cómo sabeís esta es la fecha de la desaparición del pirata Rajesh Kerala, llamado El Carnicero. Junto a su barco y 17 barcos de la gloríosa armada de su majestad en la escaramuza del estrecho Palk. El siguiente testimonio, rasgado en algunas partes ilegibles por los diez años que ha pasado en el mar, se encontraba junto a dicho recibo:
"A Valeria,
Te preguntaras porque te escribo esta misiva, mi amor, si nunca hablo de mis aventuras en el mar por escrito, pues todo tiene sue explicación en los hechos ocurridos [...] así cómo grandes ganas de hacerse a la mar, así que nuestro pequeño junco rojo cómo mi corazon zarpa ahora hacía la verdad o la muerte. O ambas cosas.
[...]
El agua salpica los gastados flancos del junco. A pesar de las horas en el mar la embarcación conserva la laca roja por encima de la caoba con la que la contruyeran. Este junco de velas rojas parece un juguete a mercer del tránquilo oceano índico, que dormita bajo el sol de mediodía.
Su cubierta repleta de marineros malayos parece un hormiguero en su hora más perezosa, ya que los malayos nunca trabajan si no es a golpe de látigo o azuzados por sus extrañas necesidades religiosas. McGargan duerme hastíado por el calor, O'Danniel delira en un rincón por falta de moral en su petaca y el viejo Galahan blasfema y anuncia a los cuatro vientos que va a llover esta tarde. El timón es tan fácil de llevar que el sopor me invade y no puedo evitar apoyarme sobre la rueda de madera ensoñecido. Hace cuatro dias que no hay ni un mal soplo de este maldito viento embrujado y la calma esta empezando a adormecernos como el conjuro de una sirena malvada. El pequeño Kip parece ser el único despierto mientras juguetea con Squeak por los encordados. El chaval ha conseguido un poco de pan de la cocina de McGargan y parece que se lo pasa en grande viendo como el pequeño mono araña lo caza al vuelo saltando de cuerda en cuerda.
Empiezo a arrepentirme de haber salido tan pronto del puerto de Jakarta, el mar esta demasiado encalmado para aprovechar el viaje y ya enfermó uno de estos vagos malayos. El Carincero nos pisaba los talones, almenos con ese viento nunca nos cogerá. Un destello en el horizonte me hace fruncir el ceño. Hay un barco en la lejanía, navegando con esta poca brisa. Es un barco enorme, uno de los nuevos navíos bergantines de la armada inglesa. Deberías verlo pequeña, es una preciosidad blanca que surca las olas con la elegancia de un císne cargado de oro. Gritó a pleno pulmón y mis hombres despiertan en cuestión de segundos. La bandera de Jonny Red ondea con fuerza por encimad e nuestras cabezas mientras el viento que manda la fortuna agarra el "Suerte Roja" en volandas y lo arrastra a través de las olas hacia el buque de guerra. Para cuando nos veen e intentan maniobrar ya es tarde, nuestro giro es completo. nuestros seis cañones de babor vacían sus cargas y hacen trizas su timón abriendo una vía de agua. Esquivamos sus poderosos cañones y les rondamos como un cuervo en un campo de batalla observando a un moribundo. No tardan en rendirse.
Abordamos el barco a sangre y a fuego a sabiendas de que tratan de engañarnos, y el precioso cisne herido se hunde mientras sacamos el oro de su interior. Creo que esta vez, si no hay ningún contratiempo, si que será suficiente para terminar, bonita. La polvora y los cañones también son trasladados así cómo armas y documentos militares que pdorian ser de utilidad. Observamos en silencio como esa preciosidad gobernada por ineptos muertos se hunde en el plácido mar en silencio, como quien vela un cadáver, antes de poner rumbo a las tierras del Sultán de Brunei en Borneo para festejarlo [...]
Ha sido mala suerte, sólo pura y simple mala suerte. La fortuna, la dama roja que siempre me había sonreido me ha abandonado, mi pequeña. Jonny Red ya no esta protegido del destino. Hoy es un día aciago para Jonny Red.
[Continuara]
divendres
Pas renovat
Bé, se que no escric en català tant sovint com voldría sobretot per aquí. Fet i fet, fa massa que no escric per aquí. Sobretot perque no tinc massa a dir i com que els blogs no son més que un mitjà per mirar-se el melic, si no hi ha noticies no hi ha missatges.
M'he proposat escriure una estona cada día. Ja es hora que reprengui aquest hàbit que he anat perdent amb el temps. Les meves metàfores no estan tan ven teixides com abans (hagues preferit poder dir "hilvanadas") i m'estic tornant més lent a l'hora de cardar la meva imaginació. Es hora d'aconseguir nous hàbits i tots aquests bons propòsits que em faig de tan en tan. Proposits que em plantejo quan em sento optimista.
De totes maneres no em deixeran dormir el que vull, així que millor produir alguna cosa de profit.
Medu
M'he proposat escriure una estona cada día. Ja es hora que reprengui aquest hàbit que he anat perdent amb el temps. Les meves metàfores no estan tan ven teixides com abans (hagues preferit poder dir "hilvanadas") i m'estic tornant més lent a l'hora de cardar la meva imaginació. Es hora d'aconseguir nous hàbits i tots aquests bons propòsits que em faig de tan en tan. Proposits que em plantejo quan em sento optimista.
De totes maneres no em deixeran dormir el que vull, així que millor produir alguna cosa de profit.
Medu
dimecres
La sed del alma
A veces sientes una necesidad desesperada de aprender algo nuevo. De ver algo nuevo, de oirlo, de tocarlo, de lamerlo.
Necesitas SENTIR, recordarte que estas vivo y que tus venas palpitan con el flujo de tus pensamientos. Saber sin ninguna duda que, aunque solo sea por un instante, puedes hacer todo lo que te propongas. Que los límites son algo que les ocurre a los demás.
Ser inmortal por un segundo.
Puedo tolerar el aburrimiento, puedo tolerar la ignorancia, incluso puedo tolerar el hambre, pero esa sensación asfixiante de que el tiempo se escapa para nunca volver puede conmigo. Me ahoga porque sé que no puedo hacer nada en su contra. Que no hay remedio para esto.
Y cuanto más tiempo pasa sin hacer nada de provecho más sediento estoy. Pero sigo sin encontrar un modo de que esas pocas gotas de rocío que encuentro se conviertan en un manantial del que beber. Mis numerosos lastres siguen enterrandome en el desierto que es la vida y veo un espejismo de un banco de arena dónde esta el oasis. O tal vez no haya oasis, pero tengo que seguir pensando que existe, porque tengo que ir hacia alguna parte.
Necesitas SENTIR, recordarte que estas vivo y que tus venas palpitan con el flujo de tus pensamientos. Saber sin ninguna duda que, aunque solo sea por un instante, puedes hacer todo lo que te propongas. Que los límites son algo que les ocurre a los demás.
Ser inmortal por un segundo.
Puedo tolerar el aburrimiento, puedo tolerar la ignorancia, incluso puedo tolerar el hambre, pero esa sensación asfixiante de que el tiempo se escapa para nunca volver puede conmigo. Me ahoga porque sé que no puedo hacer nada en su contra. Que no hay remedio para esto.
Y cuanto más tiempo pasa sin hacer nada de provecho más sediento estoy. Pero sigo sin encontrar un modo de que esas pocas gotas de rocío que encuentro se conviertan en un manantial del que beber. Mis numerosos lastres siguen enterrandome en el desierto que es la vida y veo un espejismo de un banco de arena dónde esta el oasis. O tal vez no haya oasis, pero tengo que seguir pensando que existe, porque tengo que ir hacia alguna parte.
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