Elezath Zincto, de la diminuta estirpe de los Zincto, nació una lluviosa tarde de Zor siendo las manos de su ancestro Yuth las primeras en recibirle en el mundo de los vivos. Yuth Zincto, el único inmortal de la linea Zincto, y consejero de la pequeña familia durante miles de años. Su piel tensa sobre sus huesos gastados y su incansable animo de enseñanza y educación es algo que marcó la infancia de Elezath.
Tanto le fascinaba su ancestro que dedicó su vida al estudio y comprensión de los mismos. Pronto se hizo oyente de las voces de los inmortales, escuchando todo lo que decian estos e incluso llegó a entrar en su ciudad acompañando una comitiva de sacerdotes. Fue ese día en el que le pregunto a Yuth porque él no estaba en la corte eterna. El rostro milenario del inmortal no emitió palabra durante diez dias. Luego un ocaso, le pidió que se reuniera con él junto al acantilado que daba al convulso mar.
Le habló de los tiempos antiguos, de cuando él era mortal todavía, de cómo se convirtió en uno de los primeros inmortales por sus hazañas. Yuth fue de los primeros elfos nacidos en Aerenal, y de los primeros inmortales. Vivió la formación de la corte y la lucha contra la casa de las sombras. Incluso oyó de primera mano las historias de aquellos que habian combatido los gigantes de Xen'drik. Elezath escuchaba fascinado la larguisima historia de su linaje, y en ese instante fue cuando decidió salir de la isla, salir de Aerenal e ir a Xen'drik, a encontrar las raices de la casa Zincto. A descubrir de donde venía y a encontrar la espada de Yaguinar, el padre de Yuth, que se perdió en una de las últimas luchas contra los gigantes, en la que el mismo murió.
Según la leyenda quien poseyera la espada de Yaguinar podría hablar con todos los que la habían poseido. Si Elezath consiguiera tal azaña, le había asegurado su ancestro, posiblemente alcanzara la inmortalidad él mismo...
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