dijous

Partir con la caída de las Sakura

"Con la caída de la flor de cerezo, el guerrero parte. Con su oxidada hacha en el hombro y su escuálido cuerpo cubierto por un taparrabos de piel de oso. Se va a matar al dragón.

Puede que nuestro héroe Clarence no sobreviva, pero ahora tiene el valor..."

Deseadme suerte,

Medusa

divendres

Hi ha el que hi ha....


Qui no s'ho pensava...


The Dante's Inferno Test has banished you to the Sixth Level of Hell - The City of Dis!
Here is how you matched up against all the levels:
LevelScore
Purgatory (Repenting Believers)Very Low
Level 1 - Limbo (Virtuous Non-Believers)Very Low
Level 2 (Lustful)Very High
Level 3 (Gluttonous)Low
Level 4 (Prodigal and Avaricious)Moderate
Level 5 (Wrathful and Gloomy)Very High
Level 6 - The City of Dis (Heretics)Extreme
Level 7 (Violent)Very High
Level 8- the Malebolge (Fraudulent, Malicious, Panderers)Very High
Level 9 - Cocytus (Treacherous)High

Take the Dante's Divine Comedy Inferno Test

PD: per celebrar un post capicua, 121, també poso les tisores de suicidi, xD


Calibrando, Medusa

dilluns

Kurage, 23:15

"Miró al espiritu sinuoso y delgado del dragón de neon. Sus formas de fósforo brillante dibujaban este mítico animal igual que el que aparecía en la taberna que custodiaba. Kurage conoccía el poder de la creencia, pues era una shaman, y sabía que los nombre y las palabras, los conceptos, en los que creía mucha gente tenían poder. Mucho poder a veces.

El mundo espiritual era cómo un reflejo de esa afirmación. En este lugar extraño lo único que importaba era el significado, no el significante. En el mundo espiritual pasar por debajo de una escalera o cruzarte con un gato negro significaba mucho más que en el mundo físico. Kurage también sabía eso, pues era una shaman y esa era su senda. Ella podía entrar y salir del mundo espiritual mediante su poder y, en cierta medida, era su deber.

El dragón vigilaría su cuerpo hasta el amanecer. Nadie podría hacerle daño mientras ella estubiera fuera. El dragón era un espiritu poderoso. Dependía del edificio del Dragón Dorado, un lujoso restaurante que hacía las veces de prostíbulo de lujo entre los ricos orientales de la ciudad. Kurage sabía que, en el caso de llegar alguién a donde estaba ella, el dragón se encargaría. Así que partió tranquila.

Su destino estaba lejos, pero en el mundo espiritual las distáncias no funcionaban del mismo modo que en el mundo físico. En aquel entorno, como en los sueños, los viajes eran más importantes que las distáncias. Era lo que te encontraras en el camino lo que marcaría cómo llegaras al destino, y no los pasos que dieras.

Salió del huevo de dragón que era el prostíbulo en el mundo espiritual y se encontró con un estanque. Cada vez que entraba en el mundo de los espiritus este cambiaba, a veces incluso con ella dentro. Allí no podía confiar en los sentídos normales. No se trataba de ver para creer, sino de creer para ver. Kurage se vio reflejada en el lago. Su pálida piel era ahora transparente, cómo si estubiera hecha de agua y su largo cabello blanco se había convertido en un millar de fínisimos tentaculos que se mecian con el viento fantasmal del lugar. Kurage nadó por el mundo espiritual y se sumergió en el lago.

Nadó hasta las profundidades del mismo hasta que el agua a su alrededor fue tan oscura como el alquitrán. Sentía cada vez más espiritus extraños a su alrededor. Esta era una zona muy viva de la ciudad, con mucha personalidad. Las cloacas estaban llenas de vida espiritual. Vió formas de vagabundos, perros salvajes, el gigantesco y profundo espíritu de un canal e incluso la misteriosa sombra vaporosa de un caimán.

Las cloacas se extendían hasta donde llegaba su consciencia, pero ella había venído en busca de alguién y conocía las normas. No podía esconderse de la Medusa, no mientras hubiera agua cerca.

De repente lo vió. Emergió de entre el lodo pestilente impoluta grácias a su fuerza de voluntad y sintió cómo se arremolinaba el espíritu del chaman tóxico. Las figuras de cenenares de roedores corrían por el pasillo hacía un mismo lugar. Kurage contempló con rostro impasible cómo aquella manada de chillantes ratas, de ojos rojos y dientes amarillentos. Mantener aquella cara de poker le hubiera sido difícil de no haber sido una shaman experimentada, y ciega. Resultaba irónico que, siendo ciega, las cosas que tubiera que "ver" fueran aquellas abominaciones que corrompían su precioso mundo espiritual. Los seres tóxicos, que contaminaban sus cistalinas y amadas aguas.

Cuando su figura emergió de las aguas negruzcas y espesas de las cloacas todos los roedores se girarón hacía ella. Sus ojos rojos brillarón por un segundo y, de repente, todos empezarón a correr en la misma dirección y formar una asquerosa maraña de pelo mugriento y crugidos enervantes. En la bola de correteantes ratas se formó una grotesca y tosca cara, que miró con furia a Kurage.

- ¿Que haces en mis dominios, medusa? ¡Nada te incumbe de lo que ocurra en este lugar!- Chilló el shaman tóxico, con la horrible voz de mil ratas corrompidas por las enfermedades.

- Sabes, corruptor, que dónde haya agua estaré yo.- Respondió Kurage con calma,- y, aunque no pueda derrotarte en tu hogar, eres demasiado egoista para acabar conmigo ahora, sabes que te costaría la vida. He venído porque quiero saber, a saber que es lo que os instiga a salir de vuestras madrigueras llenas de pus justamente ahora.

- ¿Y esperas que mantengamos una amena charla mientras tomamos un té? - Aulló la bola de ratas, mientras la escabrosa risa de mil bocas castigaba duramente aquella pequeña parte del espiritu del túnel. Kurage se preocupó, el espiritu del túnel era muy anciano y poderoso, pero la corrupción del shaman tóxico había aumentado en muy poco tiempo y ella tenía que saber porque. Su alianza con el Dragón se lo exigía, tenía una deuda. Además, aquello les ateñía a todos. Las aguas también serían corrompidas si la podredumbre tomaba un cuerpo y un nombre, y Kurage no podía permitirlo.

- No me obligues a enfrentarme a ti, Jaghen Oswold.- Advirtió Kurage con severidad.- Te crees a salvo en el lecho que tu mismo has corrompido, ¡pero este lugar es mucho más anciano y mucho más profundo de lo que tu mente de sucia rata puede entender!

Kurage llamó al espiritu del canal y le dio fuerza para que pudiera enfrentarse a la corrupción. Los espiritus tan viejos y grandes son estáticos, pero Kurage sabía que la suave carícia constante del agua le haría despertar. El shaman tóxico rugió y chilló tratando de intimidarla, y un aluvión de ratas se lanzó al agua para asfixiarla y morderla, pero nadie podía vencer a Kurage en el agua. Y menos con la ayuda del espiritu del lugar.

El túnel tembló con fuerza en ambos mundos conforme despertaba y ambos shamanes pudieron oír el grito de dolor del espiritu del canal al darse cuenta de su profunda herída supurante. El dolor precedió a la furia que se desató en forma de una salvaje queja. Kurage sonrió. Quizá ella no pudiera acabar con el tóxico en persona, pero podía advertir a quien si podía. Las ratas que se acercaban a Kurage, y que ya empezaban a perecer bajo el veneno de sus cabellos, comenzarón a desaparecer rapidamente. El shaman se retiraba al mundo físico, huía. El espiritu tóxico rugió una vez más, no pretendía dejarle escapar con vida.

- Maldito cobarde- masculló Kurage mientras su figura se sumergía lentamente en las aguas, aun corruptas, del canal. La corrupción se entremezclaba en el tejido del espiritu del mismo modo que una mancha se pega a una prenda de ropa querida. Por suerte para el espíritu, la corrupción aun no era irreversible. Con mucha paciencia y algo de suerte, Kurage podría extirpar toda aquella podredumbre. Llena de asco y lástima, empezó su amarga tarea.

En el mundo real, una chica ciega en coma clínico lanzó un suspiro."

divendres

Agosto

Ya ha pasado otro més. La vida sigue y yo sigo mirando cómo sigue. Tengo trabajo, y por increible que parezca lo estoy haciendo, quizá menos de lo que debería, quizá con menos entusiasmo, pero lo estoy haciendo...

Los demás también siguen igual.

Almenos he desenpolvado mi más árduo y caro hobby. Mis miniaturas estan tal y cómo las recordaba, todas. Mi ejército de 1000 puntos esta intacto y el resto sin problemas. Y siguen en su línea mediocre de siempre, cómo yo.

Demasiado cobarde para lo que debería, demasiado valiente para lo que piden los demás. No, nunca fui demasiado valiente...

Estoy sólo. Estoy sólo y cansado, muy cansado. Cuando más descanso más cansado me siento. Tengo sueño.

Dormitando,

Medusa


PD: Ayer vi Annie Hole (o como se escriva...). Siempre pienso en ti cuando veo esa peli, aunque no tenga nada que ver con ninguno de los dos, por alguna razón, me hace pensar en ti...