dimecres

Look at the new boss...

Ahí estaban los cinco reyes. Orgullosos de su hazaña. Lo habían conseguido, habían encerrado el último dragón de Nueva Yoggarth. Los elejidos habían ganado la batalla, los hijos, habían acabado con sus padres.

El rugido de Iondrack resonaba aun dentro del orbe, pero pronto se calmaría al darse cuenta que no había modo de salir de la estrecha prisión eterna que sus hijos le habían preparado. El orbé fue colocado junto a los otros cuatro, completando el juego. Los cinco últimos dragones de Nueva Yoggarth estaban contenidos en aquellas cinco diminutas esferas, atrapados para toda la eternidad. Luego, y como no se fiaban unos de otros, enterraron cada uno uno no de los orbes de modo que nadie más que ellos supiera dónde estaban.

Había sido una larga y cruenta guerra, pero al final habían conseguido vencer. Iondrack el dragón negro había sido el más duro. Tanto de localizar como de neutralizar, pero los cinco reyes eran poderosos, y aunque se odiaban tenían algo que los dragones nunca tendrían, eran capaces de coperar. Ahora los cinco habían regresado a sus respectivos reinos, a conspirar y vigilar al resto. Esperando que su sangre dracónica les hiciera cometer un error al ser demasiado avariciosos. Aquella guerra había demostrado que juntos eran más poderosos que cualquiera de los aparentemente omnipotentes dragones. Y desde luego, cuatro de ellos eran mucho más fuertes que el quinto, fuera quien fuese.

Nueva Yoggarth estaba limpia de dragones. Pero ahora los elegidos se habian levantado y pretendían traer una nueva era, en donde dejaran de ser meros lacayos de las sierpes y se convirtieran en los autenticos dueños del cotarro.