dissabte

Vultrue, cerca de la medianoche

"Se subió las gafas y agarró con fuerza el manillar. Apoyó el pie en la palanca de arranque y la bajó violentamente. El sonido agradable del motor de su Corley llenó el silencioso aire nocturno. Sonrió, eso era todo lo que hacía falta para ser feliz. Una buena moto, y una larga carretera para rodar...

Justo antes de que pudiera dar gas a fondo a aquella preciosidad y salir quemando rueda, su telefono empezó a sonar. Maldijo entre dientes y volvió a apagar el motor. Apoyo un pie en el suelo mientras sacaba el pequeño aparato de uno de los bolsillos de la chaqueta de cuero tachonada.

- ¿Si?- no tenía sentido anunciar su nombre, aquél numero lo tenía demasiada poca gente

- ¿Señorita Adams?- dijo una voz impersonal a través del auricular.

- La misma- respondió June.- Pero si llama por trabajo mejor llameme Vultrue.

- Cómo quiera, señorita Vultrue- dijo la voz.- No tengo mucho tiempo para perder así que iré directo al grano. Infotech esta al tanto de sus, digamos, "habilidades" y estaría interesada en contratar sus servicios.

- No son baratos- replicó ella, automáticamente.

- Infotech lo sabe, para eso es usted la mejor- añadió la voz,- o eso dicen...

- Dicen bien. ¿De que se trata?

- Bien, se trata de una misión de recuperación en la ciudad. Infotech ha perdido algo y queremos que usted lo recupere. Nos gustaría que fuera en menos de 24 horas.

- Todo depende de lo que esteen dispuestos a pagar.

- Sus honorarios habituales y la desaparicón de esas molestas ordenes de busqueda y captura sobre su persona.

- Es una buena oferta- dijo June.- Sabe que pasa, que no suelo fiarme de las buenas ofertas.

- Se le entregarán los detalles más adelante, si no quiere aceptar el trabajo, Infotech buscara otra persona para ello.

- De acuerdo, en 20 minutos estaré en la ciudad, llamadme entonces

June colgó el telefono y se sacó un cigarro de otro bolsillo de su chaqueta. Lo encendió con calma y dio dos largas caladas. Luego volvió a coger el pequeño telefono y tecleo un número de memória.

- ¿Ben?- dijo al cabo de un rato,- oye majo, necesito que compruebes un par de cosas.

Cinco minutos más tarde estaba sobre el rugir de su motor a 250 kilometros por hora. Dinero en el bolsillo, una moto potente, una carretera larga... había pocas cosas mejores que aquellas..."