Todos hemos estado fascinados por la noche. Todos hemos vuelto nuestros ojos al cielo oscuro que cubre como un manto la bóbeda estrellada. Algunos temen sus sombras esquivas mientras que otros buscan cobijo en sus brazos generosos.
De noche es cuando más alto se oyen los cantos de las sirenas y aquello que a la luz del día pareceria normal, ordinario, o incluso vulgar, se convierte en algo magico. Cuando gracias a la ausencia de luz podemos engañarnos y contemplar sólo las virtudes obviando los espantosos defectos que tanto nos molestarian bajo el prisma del sol.
De noche es cuando todo puede ocurrir. Nos volvemos osados, capaces, valientes. El pequeño cazador que habita en el corazon de todos nosotros despierta y abre sus ojos de pupilas verticales, brillantes y sagaces para reflejar la pálida luz de la luna hacia cualquier presa apetitosa.
Y vagamos, de noche. Buscando sustento para nuestras almas solitarias. Registrando el mundo en una desesperacion furiosa, cada vez más apremiante. Porque aunque todos cazamos todos somos presas de alguien más voraz. Y seguimos cazando porque hay algo peor, algo mucho más terrible, que es no ser presa de nadie.
Y aunque queramos parecer muy peligrosos en nuestra búsqueda, nuestra caza, es sólo de compañia. Sólo perseguimos no estar solos en este lugar tan grande y oscuro.
Todos tememos la soledad.
Medu
1 comentari:
Es una pena que escribas tan poco, porque me encanta como escribes...
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